La prueba
Un ensayo a escala real en España
BMW, Toyota, Bosch y Repsol lanzan una prueba sobre una gasolina 100 % renovable, utilizada sin ninguna modificación en coches que ya circulan. La operación arranca a principios de julio de 2026 y dura seis meses, sin tocar los motores ni la red de estaciones de servicio convencionales.
Una veintena de modelos de BMW y Toyota circulan con Nexa 95, una gasolina de Repsol obtenida a partir de materias primas conformes a la directiva europea RED. La elección de España no tiene nada de casual: es el único país donde este combustible ya se vende en estaciones abiertas al público.
Trazabilidad
Bosch garantiza la trazabilidad
Bosch ha creado una plataforma llamada «Digital Fuel Twin» para certificar cada etapa del recorrido del combustible: datos de los vehículos, información de las estaciones, transacciones de pago. Sin una prueba verificable de que el litro comprado se corresponde con el producto renovable anunciado, el proyecto no pasaría de ser un simple golpe de comunicación.
Ahí está el nervio de la guerra de estos combustibles: la promesa solo vale si la cadena aguanta desde la materia prima hasta el depósito. Ya detallamos lo que valen realmente estas soluciones en nuestro artículo sobre el coste y el rendimiento de los e-combustibles, una alternativa que se opone con frecuencia al todo eléctrico.
Regulación
Una piedra en el charco eléctrico
Los cuatro socios apuntan a las discusiones regulatorias europeas, donde lo eléctrico sigue siendo la prioridad de Bruselas. Su mensaje: los combustibles renovables podrían acompañar a la electrificación, sobre todo para actuar rápido sobre los coches térmicos que ya están en la carretera.
El calendario no debe nada al azar. Bruselas ya ha aflojado en el plazo de 2035, como explicábamos a propósito de la flexibilización del objetivo de CO2, y los fabricantes que nunca creyeron en el todo batería mueven sus fichas. Toyota, en concreto, explora en paralelo la vía del hidrógeno.
Alcance real
Lo que veinte coches pueden, y no pueden, demostrar
Veinte coches durante seis meses no bastarán para zanjar el debate sobre la producción de combustibles renovables, cara y limitada a día de hoy. Aun así, los datos recogidos servirán para objetivar ciertos puntos, lejos de los discursos demasiado optimistas que rodean a estas tecnologías.
Lo que está realmente en juego
El interés de este ensayo no es demostrar que un coche funciona con gasolina renovable: eso ya se sabe, puesto que se utiliza sin modificación alguna. Es producir datos trazables, oponibles en un debate regulatorio que hasta ahora se ha desarrollado sin ellos. El parque térmico que ya circula, por su parte, seguirá rodando años pase lo que pase.

Experto en automoción




