Contexto
Elogiado por su empuje y su rendimiento
El motor Ford 1.0 EcoBoost se enfrenta hoy a una investigación estadounidense. La causa: una correa de distribución sumergida que se desintegra, obstruye la bomba de aceite y provoca roturas bruscas. Un escenario que recuerda al 1.2 PureTech de Stellantis.
Investigación
Investigación NHTSA: 44 denuncias por paradas del motor
La agencia estadounidense de transportes (NHTSA) acaba de abrir una investigación sobre el 1.0 EcoBoost tras 44 notificaciones de paradas repentinas del motor. Los Fiesta (2015-2017) y Focus (2015-2018) están en primera línea. Algunos conductores mencionan un testigo de presión de aceite encendido justo antes de la avería total.
La oficina de investigación de defectos sospecha un escenario concreto: la correa de distribución sumergida en aceite se degrada, libera fragmentos que migran hacia la bomba de aceite, obstruyen el colador y privan al motor de lubricación. El resultado: agarrotamiento, rotura del motor, inmovilización. Un defecto que no es aislado, ya que también afecta al 1.2 PureTech de Stellantis y, en menor medida, al 1.0 i-VTEC de Honda.
Técnica
Una tecnología prometedora que se ha vuelto problemática
Ford había apostado por la correa húmeda para reducir la fricción, bajar las emisiones de CO₂ y espaciar las sustituciones. El intervalo previsto: 10 años o 240 000 km, el doble que una correa seca convencional. Sobre el papel, la ecuación era atractiva: menos mantenimiento, menos ruido, menos consumo.
Pero en la práctica, el caucho sumergido se descompone prematuramente en algunos usuarios. Las partículas ensucian el circuito de lubricación y convierten una innovación en una trampa mecánica. Una avería que puede costar el precio del vehículo.
Soluciones
Ford corrigió el rumbo… parcialmente
A diferencia de Stellantis, Ford no tardó demasiado. Ya en 2019-2020, el fabricante pasó a una cadena de distribución en el 1.0 EcoBoost. Sin embargo, conservó una correa sumergida para accionar la bomba de aceite, lo que mantiene un riesgo residual de obstrucción.
Las averías parecen, no obstante, menos frecuentes que en el 1.2 PureTech. No se ha notificado ninguna pérdida de asistencia al frenado, a diferencia de algunos casos en Stellantis. Ford nunca ha organizado un recall de gran envergadura en Europa, donde una rotura mecánica no se considera un peligro si un testigo avisa al conductor.
Análisis
Consecuencias para Europa
¿Podría la investigación estadounidense cambiar las cosas en Europa? Nada es seguro: las normativas difieren entre continentes. Pero podría reforzar la posición de los propietarios que consideran insuficientes las compensaciones económicas propuestas por Ford. En este terreno, Stellantis se ha adelantado con una garantía de larga duración específica para el 1.2 PureTech, un gesto comercial que Ford nunca ha ofrecido.
Por ahora, no todos los propietarios están afectados. Algunas medidas preventivas permiten limitar los riesgos: cambios de aceite frecuentes, aceite de calidad, vigilancia de los testigos. Un defecto que muchos descubren demasiado tarde.

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