Estrategia
Un giro estratégico inesperado
Ford rompe con Volkswagen y elige a Renault como nuevo socio eléctrico. El anuncio del 9 de diciembre marca un punto de inflexión para la marca americana, que lleva perdiendo terreno en Europa desde el fin de la Fiesta en 2023. Este acercamiento persigue un objetivo claro: volver al segmento de los coches pequeños y asequibles, abandonado en favor de los SUV.
Están previstos dos modelos antes de 2028, ambos fabricados en la planta ElectriCity de Renault, en Douai. Se basarán en la plataforma AmpR Small, la misma de la Renault 5 E-Tech. Pero Ford promete que no se tratará de un simple cambio de insignia.
Concepción
Plataforma Renault, ADN Ford
Ford mantiene el control sobre los elementos clave que definen su identidad: diseño exterior, suspensiones, dirección, calibración del motor y frenado. El objetivo declarado: conservar ese "tacto de carretera" que ha forjado la reputación de la marca, incluso sobre una base técnica francesa.
Los primeros bocetos ya habrían sido presentados a la red de concesionarios. Ford insiste: estos coches tendrán una personalidad propia, diferente a la de los Renault 5 y 4 E-Tech.
Novedades
Dos modelos para dos usos
El primer vehículo será un utilitario compacto, heredero directo de la Fiesta. Basado en la plataforma del Renault 5, apunta al segmento B, el de los coches urbanos pequeños vendidos entre 25 000 y 35 000 €.
El segundo es más incierto. Circulan varias hipótesis: un pequeño crossover próximo al Renault 4 E-Tech, una versión más compacta que la Puma Gen-E eléctrica ya en catálogo, o incluso un mini-utilitario tipo Ka basado en el futuro Twingo eléctrico. Ford habla de "una expansión en torno a la Puma" más que de una sustitución.
Industria
Producción 100% francesa
Los dos modelos saldrán del complejo industrial ElectriCity, en el norte de Francia, que agrupa las plantas de Douai y Maubeuge. Es allí donde Renault ya produce sus R5 y R4 E-Tech, así como los futuros Nissan Micra y Mitsubishi Colt eléctricos.
Ford se incorpora así a un ecosistema ya rodado, capaz de fabricar en grandes series eléctricos asequibles. Una ventaja de tiempo muy valiosa para cumplir con el calendario de 2028.
Análisis
Una apuesta arriesgada pero necesaria
Ford no tenía ningún utilitario eléctrico asequible desde el fin de la Fiesta. Los Explorer y Capri, fruto de la alianza con Volkswagen, apuntan a segmentos más altos. Este vacío ha pesado mucho en las ventas europeas.
Con Renault, Ford espera reconquistar a los clientes perdidos. Pero el reto sigue siendo enorme: diferenciar estos modelos lo suficiente para justificar el logo Ford, manteniendo al mismo tiempo precios competitivos frente al Renault, el Citroën ë-C3 o el Fiat Grande Panda.

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