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Dieselgate: por qué Renault y Stellantis se juegan miles de millones

1,6 millones de británicos acusan a 5 fabricantes de manipulación. Juicio histórico en Londres: indemnizaciones en miles de millones.

Por Romain Bouchard1 min de lectura
Dieselgate: por qué Renault y Stellantis se juegan miles de millones

Un juicio de envergadura inédita

1,6 millones de demandantes frente a los gigantes del automóvil

Diez años después del escándalo Volkswagen, cinco fabricantes de automóviles se encuentran ante el Tribunal Superior de Londres. Renault, Stellantis, Mercedes, Ford y Nissan están acusados de haber manipulado las emisiones de sus vehículos diésel. Este juicio, que podría costar varios miles de millones de libras esterlinas a los fabricantes, moviliza a 1,6 millones de conductores británicos que reclaman una reparación. Se sienten traicionados por una publicidad engañosa y señalan la pérdida de valor sustancial de sus vehículos.

El bufete de abogados Leigh Day, que representa a los demandantes, estima que este asunto supera con creces el caso Volkswagen. El resultado del juicio podría sentar jurisprudencia y aplicarse a otros fabricantes presentes en el Reino Unido. Las cinco marcas niegan categóricamente haber buscado de forma deliberada engañar en las pruebas mediante programas de manipulación, pero las pruebas acumuladas plantean preguntas comprometedoras sobre las prácticas de la industria del automóvil europea.

Un maratón judicial

Tres meses de vistas para determinar las responsabilidades

El Tribunal Superior de Londres abrió este lunes 13 de octubre un juicio de gran envergadura contra estos cinco gigantes del automóvil. Los fabricantes están bajo sospecha de haber equipado sus motores diésel con programas informáticos capaces de falsear las pruebas anticontaminación, especialmente en lo que respecta a las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx). Las vistas deberían extenderse durante tres meses antes de emitir un primer veredicto sobre la responsabilidad de las marcas.

Renault y Stellantis aseguran que sus vehículos cumplían la normativa vigente. Mercedes alude a dispositivos justificables desde un punto de vista técnico, destinados a proteger los motores o reducir el consumo. El juicio deberá determinar en primer lugar si los fabricantes recurrieron a estrategias engañosas. La cuestión de las compensaciones económicas no se abordará hasta octubre de 2026, lo que deja a las marcas un año adicional de incertidumbre financiera.

La factura podría ser muy elevada

Unas indemnizaciones que se contarían en miles de millones

Si la justicia confirma la responsabilidad de los fabricantes, las indemnizaciones podrían alcanzar cifras astronómicas. Con 1,6 millones de demandantes, incluso una compensación modesta por vehículo representaría una factura de varios miles de millones de libras esterlinas. Los abogados de los consumidores recuerdan que Volkswagen tuvo que desembolsar más de 30 000 millones de euros a escala mundial, siendo la mayor parte correspondiente a Estados Unidos.

Este precedente judicial pesa mucho en las negociaciones. En 2022, Volkswagen puso fin a los procedimientos británicos llegando a un acuerdo extrajudicial por 193 millones de libras, es decir, 222 millones de euros. Una estrategia que los cinco fabricantes actualmente demandados podrían plantearse para evitar un juicio largo y costoso. Pero a diferencia del caso Volkswagen, donde las pruebas eran demoledoras, estas marcas tienen previsto defender su inocencia hasta el final.

Los fantasmas del dieselgate

El escándalo Volkswagen, diez años después

En 2015, la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EPA) destapó un escándalo de gran resonancia: un informe de la Universidad de Virginia Occidental revelaba que Volkswagen había equipado sus vehículos con un programa informático capaz de detectar las fases de las pruebas anticontaminación. El resultado: los coches parecían conformes en el laboratorio, pero emitían hasta cuarenta veces más óxidos de nitrógeno una vez en carretera.

Ante el peso de las pruebas, el fabricante alemán acabó admitiendo haber comercializado más de 11 millones de vehículos manipulados en todo el mundo, de los cuales aproximadamente 500 000 en Estados Unidos y 950 000 en Francia. Diez años después, el asunto sigue dejando huellas visibles. Miles de coches con el logotipo Volkswagen permanecen aparcados en inmensos estacionamientos al aire libre, en Maryland, Michigan o California. Todos esperan el mismo destino: ser puestos en regla o destruidos, símbolos silenciosos de uno de los mayores escándalos industriales del siglo XXI.

El futuro del diésel en entredicho

Una industria bajo presión regulatoria

  • Endurecimiento de las normas Las regulaciones europeas sobre emisiones se han reforzado considerablemente desde 2015, haciendo que la comercialización de vehículos diésel sea cada vez más compleja.
  • Transición eléctrica acelerada El dieselgate ha precipitado el giro hacia la electrificación, con numerosos fabricantes anunciando el abandono progresivo de los motores de combustión.
  • Confianza deteriorada Los consumidores europeos se alejan masivamente del diésel, cuya cuota de mercado se ha desplomado del 55 % en 2015 a menos del 15 % en la actualidad.

Este juicio londinense podría marcar un punto de inflexión definitivo en la percepción del diésel en Europa. Más allá de las indemnizaciones económicas, es toda la credibilidad de una industria la que se dirime ante los tribunales británicos. Los fabricantes acusados saben que una condena tendría repercusiones mucho más allá del Reino Unido, abriendo la puerta a acciones similares en otros países europeos.

Romain Bouchard
Romain Bouchard

Experto en automoción

Fundador de Correa-Cadena.com, Romain analiza los motores desde hace más de 10 años. Estudia las notas técnicas de los fabricantes para detectar las averías recurrentes.

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